El anuncio de que el Banco Central (BCRA) aumentará la intervención en mercado de cambios y que administrará el ritmo del crawling peg (las microdevaluaciones diarias del peso que regula esa entidad), en el marco de las medidas que el Gobierno implementó con el fin de controlar la escalada inflacionaria, generó dudas en la City porque, mientras parte de los analistas apostaron a que se viene un ajuste al alza del crawling peg, otro tanto opinó que debería ir por la baja de esa variable. Eso hizo que, este lunes, la mayoría prestara especial atención a qué dinámica tomaba la evolución del tipo de cambio oficial en la primera jornada después de los anuncios.
Cabe mencionar que las opiniones divididas en este sentido tienen todas una razonable justificación. Por un lado, quienes esperan una tendencia alcista señalan que esto radica en el hecho de que el crawling-peg ha quedado desfasado respecto del dato de inflación y, ahora, también respecto de las tasas (que subieron al 8% mensual a partir de este lunes). Y sostienen, además, que la mirada del Fondo Monetario Internacional (FMI) apunta en ese sentido, lo que también abonaría esa teoría.
Pero, por otro, algunas voces consideran que ese es un camino inflacionario porque el tipo de cambio es una de las variables que presionan sobre precios. Así, hay quienes sostienen que, en una economía con una carrera nominal elevada, habría que dar una señal más fuerte con respecto al ancla del tipo de cambio oficial. Desde Equilibra, por ejemplo, el economista Lorenzo Sigaut Gravina opina, en diálogo con Ámbito, que, “si el BCRA convalida un 8% mensual para el crawling peg, no juega como un elemento moderador de la inflación”.
De hecho, el BCRA disminuyó el ritmo de evolución de depreciación del peso en lo que va de mayo, luego de haberlo acelerado por encima de la tendencia inflacionaria el mes pasado. Y es que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) se ubicó en el 7,7% en marzo y la evolución del precio del dólar se acercó al 8,2% mensual hacia fines de abril, cuando la evolución de precios fue del 8,4%.
Esto podría implicar una búsqueda por parte del regulador monetario de para controlar la inflación. Y es que una posibilidad es que se decida usar el tipo de cambio como ancla para la inflación y lo atrase.
En los hechos, el Gobierno apuesta al factor sorpresa en este sentido, ya que, como explica una fuente “no se suelen anticipar este tipo de medidas”. Sin embargo, en una observación de la primera jornada luego de los anuncios, Gustavo Quintana, de PR Operadores de Cambio, señala que, “aparentemente no hay cambios en ese sentido hasta ahora” no espera que, hacia adelante, vaya a haber novedades significativas.
En igual sentido apunta la visión del economista Federico Glustein, quien detalla que, en base a la cotización de este lunes, el peso se devaluó 0,57% en todo el fin de semana y advierte que es un nivel bajo, teniendo en cuenta que, en los últimos 15 días, la variación del tipo de cambio oficial es del 3,5%, cuando el piso debiera ser de por lo menos 8,5% mensual (en línea con la inflación).
Lo mismo observa el economista de Invecq, Juan Pablo Albornoz, quien apunta que “mirando un promedio de los últimos 5 días, el Central dejó correr al dólar oficial a una tasa efectiva anual (TEA) del 99,8%, considerando la compensación por el fin de semana, y, en las últimas 5 ruedas, el crawling avanzó al 101% anual”.
Se trata de un nivel muy por detrás de las tasas de interés de referencia. Sobre todo, teniendo en cuenta que la nueva suba de tasas estableció que las LELIQ devengarán una TEA del 154.88% de ahora en más. Así, tomando el mes como período de tiempo, “el Central está dejando correr al oficial al 5,9% efectivo mensual promedio en las últimas cinco jornadas, muy por detrás del resto de los precios de la economía”, ya que la inflación fue del 8,4% en abril y se prevé que se mantenga en esos niveles en mayo.
El economista opina que, posiblemente, esta desaceleración que está marcando el BCRA en el ritmo de devaluación del precio del peso apunte a enfriar la inercia inflacionaria que estamos teniendo, aunque advierte que “difícilmente sea sostenible si se pretende mantener el nivel del tipo de cambio real”.
Asimismo, observando la dinámica de los futuros del dólar, que se negocian en Matba-Rofex y constituyen un mercado que sirve para anticipar la expectativa del mercado sobre la evolución del tipo de cambio, Albornoz apunta que se ve un ajuste a la baja en los contratos más cortos, que son los que más interés abierto concentran.
No descarta que eso responda a una intervención del BCRA en los contratos de dólar futuro, ya que el regulador monetario venía hasta el mes pasado prácticamente sin posición vendida en futuros y tiene margen para operar. No obstante, menciona que las tasas implícitas siguen recalentándose para el periodo previo y posterior a las elecciones y después de elecciones.
Según ilustra Glustein, “las tasas implicitas están dando 162% para agosto, lo que implica que, teniendo en cuenta la tasa del 97% actual, hay un 60% aproximado de rentabilidad, lo que indicaría que la previsión para el valor del dólar es superior al 8% mensual”.
Así, en palabras de Albornoz, esto puede estar indicando que el mercado espera una devaluación más fuerte en algún momento del 2023. Sin embargo, habrá que esperar a los próximos días para ver si esta percepción toma cuerpo o si el BCRA elige, finalmente, como pareciera que está haciendo en estas últimas semanas, usar como ancla al tipo de cambio.