El síndrome de fatiga crónica (SFC), es una afección debilitante caracterizada por una fatiga extrema o agotamiento que no se alivia con el descanso y que interfiere significativamente en las actividades diarias de una persona.
Desde el año 1994, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoce dentro de su Clasificación Internacional de Enfermedades, y la considera una de las condiciones más comunes de dolor crónico. Entre el 2 al 10% de la población general puede verse afectada y es nueve veces más frecuente en mujeres.
Los síntomas del síndrome de fatiga crónica pueden variar de una persona a otra, y la gravedad de los síntomas puede fluctuar de un día para otro. Además de la fatiga, los síntomas pueden incluir los siguientes:
Algunas personas con síndrome de fatiga crónica tienen dolor de cabeza, dolor de garganta y ganglios linfáticos sensibles en el cuello o las axilas. Las personas con la afección también pueden volverse muy sensibles a la luz, el sonido, los olores, los alimentos y los medicamentos.
Se desconoce exactamente la causa del síndrome de fatiga crónica, pero es posible que exista una combinación de factores, como los siguientes:
Es recomendable consultar a un médico si los síntomas son persistentes y la fatiga y el cansancio mental son extremos. También si el descanso no alivia el sueño y afecta significativamente la calidad de vida.
Si bien se desconocen los motivos de la fatiga crónica, un indicio determinante es si esta perdura en el tiempo por al menos seis meses. Si el cuadro presenta síntomas como dolor muscular y articular, trastornos del sueño o dificultades cognitivas que perduren tanto tiempo, es fundamental buscar atención médica para una evaluación adecuada.