El precio del dólar revirtió un importante avance este viernes, ayudado por la negativa sorpresa que trajeron las nóminas no agrícolas estadounidenses, en un contexto donde la guerra en Medio Oriente ha exacerbado la volatilidad de las divisas emergentes.
La paridad dólar-peso caía $ 7,7 a $ 906,5 al inicio de la tarde, lo que marca un súbito cambio de tendencia en el día, pues temprano saltó hasta un máximo de $ 928,5 en medio de las preocupaciones sobre la duración del conflicto y su repercusiones inflacionarias.
El tipo de cambio venía de dispararse nuevamente este jueves y cerrar en máximos de 2026. De mantenerse en los niveles actuales, de todas formas terminaría la semana con un alza de casi $ 40, la mayor desde julio de 2024.
"Nuestro análisis de la sensibilidad de las divisas de los mercados emergentes muestra que el won coreano, el zloty polaco y el peso chileno probablemente reaccionaron de forma exagerada debido al abultado posicionamiento", publicó Bank of America a propósito de la guerra en su informe semanal de divisas.
La posición neta de los no residentes alcanzó los US$ 8.500 millones contra el peso chileno al cierre del miércoles, según datos del Banco Central, borrando casi todo el desarme que rápidamente llevaron a cabo tras el último peak.
El dollar index retrocedía 0,2%, signo de que la corrección del dólar tiene escala global, mientras los precios del cobre se estabilizaban. El sol peruano, el forínt húngaro y el peso chileno eran las tres divisas emergentes con mejor desempeño de la sesión.
Los rendimientos del Tesoro estadounidense transaban estables, con presión bajista por los malos datos de empleo conocidos esta mañana: se destruyeron 92 mil nóminas en febrero, frente a la expectativa de que se crearon 55 mil, y la tasa de desempleo subió a 4,4%, una décima sobre lo esperado.
Y eso que el petróleo Brent escalaba 6,5% hasta superar los US$ 90 el barril por primera vez desde abril de 2024, mientras las principales tasas de interés europeas reaccionaban con más subidas.
Donald Trump afirmó este viernes, a través de un post en su red Truth Social, que no habrá un acuerdo para terminar la guerra sin una "rendición incondicional" por parte de Irán, comentarios que contribuyeron a seguir impulsando las compras de crudo.
En este contexto, la advertencia de Qatar no ha dejado de sonar fuerte: la guerra obligaría a los países del Golfo Pérsico a detener las exportaciones de energía en cuestión de semanas, algo que podría "hundir las economías mundiales".
