El stock de deuda global creció u$s8,3 billones en el primer trimestre del año alcanzando un nivel casi récord de u$s305 billones (equivale al 335% del PIB global), de los cuales más de u$s100 billones corresponden a los mercados emergentes. Los datos relevados por el Institute of International Finance (IIF) arrojan serias advertencias, sobre todo luego de las recientes quiebras bancarias en EE.UU. y la caída del Credit Suisse, ya que la combinación de altos niveles de deuda y tasas de interés en aumento ha elevado los costos del servicio de la deuda, lo que genera preocupaciones sobre el apalancamiento en el sistema financiero.
El incremento trimestral de la deuda mundial es el segundo consecutivo, después de dos trimestres de fuerte caída durante el rápido endurecimiento de la política monetaria del año pasado. Según el IIF, el repunte fue impulsado principalmente por las sociedades no financieras y el sector público. El aumento fue más pronunciado en los mercados desarrollados, impulsados por Japón, EE.UU., Francia y el Reino Unido.
Al comparar el stock actual del endeudamiento global con el vigente antes de la pandemia se observa que la deuda mundial es ahora u$s45 billones más alta, y encima los expertos del IIF esperan que continúe aumentando rápidamente porque a pesar de las preocupaciones sobre una posible crisis crediticia tras la reciente agitación en los sectores bancarios de EE.UU. y Suiza, las necesidades de endeudamiento del gobierno siguen siendo elevadas.
Además, “una combinación de factores que incluyen el envejecimiento de la población, el aumento de los costos de atención médica y las brechas sustanciales de financiamiento climático continúan ejerciendo presión sobre los balances de los gobiernos”, explican desde el IIF. También se espera que el aumento de las tensiones geopolíticas impulse nuevos aumentos en el gasto de defensa nacional a mediano plazo, lo que podría afectar el perfil crediticio de los prestatarios soberanos y corporativos. “Si esta tendencia continúa, tendrá implicaciones significativas para los mercados de deuda internacionales, particularmente si las tasas de interés se mantienen altas por más tiempo”, dice el IIF en su último Global Debt Monitor.
En cuanto a los mercados emergentes, la deuda total ahora supera los 100 billones de dólares y si bien la deuda global se ha estabilizado cerca del 335% del PIB, casi el 75% corresponde a los emergentes que experimentaron un aumento en los niveles de deuda en términos de dólares durante el primer trimestre de 2023. Entre los mercados emergentes, los mayores aumentos se observaron en China, México, Brasil, India y Turquía, lo que impulsó la deuda total de los emergentes a un máximo histórico de más de u$s100 billones (equivale al 250% del PIB), frente a los u$s75 billones de 2019.
A la hora de los pronósticos, o más bien, advertencias, el IIF señala que “con las condiciones financieras en sus niveles más restrictivos desde la crisis financiera de 2008-09, una contracción del crédito provocaría tasas de incumplimiento más altas y daría lugar a más “empresas zombis”, que ya se acercan al 14% de las empresas que cotizan en Wall Street” y agrega que “las recientes turbulencias en el sector bancario podrían impulsar una mayor expansión de los mercados de deuda privada de rápido crecimiento, que ahora superan los u$s2 billones.