La Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconsejó el uso del edulcorante por no ser efectivos para controlar el peso a largo plazo y porque aumentan el riesgo de diabetes tipo 2. Según una investigación, pese a que el consumo de edulcorante es poco en Argentina, la gran mayoría lo consume a través de las bebidas sin azúcar.
Hace tiempo que en nuestro país podemos observar los diferentes etiquetados frontales en los alimentos. Si ponemos el ojo, en muchas de las infusiones y gaseosas más conocidas se encuentra la alerta octogonal que dice "contiene edulcorantes, no recomendable en niños/niñas y adolescentes".
Un estudio global sobre consumo de bebidas sin azúcar ubica a Argentina, con el 13%, en el segundo puesto en la región. Justo detrás de Chile, con el 25%.
Según la investigación, el 41.7% de los argentinos de entre 15 y 65 años consume edulcorantes. Al igual que en varios lugares del mundo, las mujeres argentinas consumen más edulcorante que los hombres y la proporción de quienes usan edulcorantes aumenta con la edad.
En AMBA se concentra la mayor proporción de consumidores de endulzantes y son las bebidas las que encabezan la forma en la que ingresan a nuestro organismo. Aportan más del 98% del aspartamo, la sacarina y la sucralosa consumida por la población urbana, así como más del 90% del acesulfameK.
Los jóvenes de menores de 20 años consumen este endulzante mayormente en bebidas sin azúcar con o sin gas. Por su lado, las personas de 20 a 34 años lo ingieren principalmente en el café. Y por otro lado, el grupo de argentinos 35 a 65 años lo toman en el mate.
Finalmente, quienes están en niveles socieconómicos menos favorecidos la consumen principalmente en té e infusiones.
La Organización Internacional de Edulcorantes (ISA) no apoyó la recomendación de la OMS y muy por el contrario apuntó a que faltan mencionar los estudios que sí avalan los beneficios como reemplazo de la azúcar para ayudar en enfermedades como la obesidad.