Cuando la cáscara de la banana empieza a oscurecerse, muchas veces esa fruta termina en la basura. Pero lo que muchos no saben, es que ese punto de maduración es ideal para preparaciones caseras, debido a su dulzura y textura.
Con pocos ingredientes y en pocos pasos, se pueden lograr opciones ricas para el desayuno o la merienda. Además, es una forma práctica de reducir el desperdicio de alimentos en casa.
Cuanto más avanzan en su maduración, más intenso es su sabor dulce y más blanda es su pulpa. Esa textura permite pisarlas con facilidad e incorporarlas a distintas mezclas, sin tener que agregar demasiada azúcar.
También aportan potasio, fibra y compuestos antioxidantes. Por eso, son una buena alternativa para sumar nutrientes a budines, panqueques o postres fríos.
A continuación, te compartimos tres recetas fáciles para aprovechar la banana madura.
Este clásico es ideal para la merienda. Para prepararlo necesitás:
Primero, encendé el horno a 180 °C y enmantecá un molde. Pisá la fruta hasta obtener un puré liso. Sumá los huevos y el aceite. En otro recipiente mezclá los ingredientes secos e incorporalos a la preparación principal. Volcá la mezcla en el molde y cociná entre 45 y 50 minutos. Dejalo enfriar antes de cortar.
Para una opción fría y sin azúcar agregada, cortá cuatro bananas en rodajas y llevalas al freezer por al menos cuatro horas. Una vez congeladas, procesalas junto con dos cucharadas de cacao amargo y una cucharadita de esencia de vainilla.
Si la textura queda muy espesa, agregá un pequeño chorrito de leche. Procesá hasta lograr una crema homogénea. Podés servir en el momento o dejar una hora más en el freezer para que tome mayor firmeza.
Estos panqueques se preparan en pocos minutos y no requieren harina refinada. Necesitás:
Pisá la fruta, agregá los huevos batidos e incorporá la avena junto con el resto de los secos. Calentá una sartén con muy poco aceite y agregá pequeñas porciones de mezcla. Cociná unos minutos por lado hasta que estén dorados. Serví con miel o un poco de sirope.
